TU MISMO DEBES DARTE UN FEEDBACK

En la Wikipedia, se indica el feedback como “término inglés para retroalimentación, mecanismo por el cual una cierta proporción de la salida de un sistema se redirige a la entrada, con objeto de controlar su comportamiento”. Vamos a ver como aplicar el feedback en el voleibol.

CONTEXTO

Todos los entrenadores se encuentran con el momento de comentar un partido, una prestación, un entreno o una actitud, incluso como jugadores. ¿Cómo afrontamos este momento? ¿Y cuántas veces nos quedamos más de lo normal bajo la ducha pensando a como ha ido el partido? Vamos a ver que estrategias podemos usar para ganar en el voleibol gracias al feedback a las jugadoras.

Muchas veces solemos analizar el partido en cuanto termine, otras al día siguiente (yo lo prefiero, con el tiempo he visto que en caliente puedo dar valoraciones poco objetivas que no “construyen” sino todo lo contrario).

“He jugado mal”, “La he cagado en 2 sets”, “No tenemos energías, ni actitud!” “No jugamos como equipo (esta me encanta, a ver como, después de decir esto, ofreces una solución de aplicación inmediata)!” “hemos fallado muchos saques!” “No hemos utilizado la táctica de bloqueo/defensa que entrenamos toda la semana” “Nada de apoyo en todo el partido” y un sin fin más de comentarios que como podéis imaginar no llevan a construir nada.

Es práctica común, útil y natural comentar los partidos y los entrenamientos, pero a veces esta actividad no se gestiona de forma eficaz y con inteligencia, llevando a generar malas sensaciones en el grupo. Una palabra de más o dicha mal en caliente puede llevarte a perder tu equipo para el resto de la temporada y crear incluso tensión entre jugadoras que sería fácilmente evitable.

COMUNICAR ES GANAR

Para mí la comunicación es la clave para poder mantener el equipo con la justa concentración y hacer ver a tus jugadoras que crees y necesitan sus valoraciones tanto como ellas necesitan y confían en las tuyas. Cuantas veces, al explicar un ejercicio, notas caras de jugadoras perdidas como pensando “este que me está contando?” o “que quiere decir?”. Muchas veces se debe a que no hablamos con las jugadoras lo suficiente, no explicamos los objetivos del entrenamiento antes de comenzarlo y no utilizamos palabras clave que se puedan repetir durante toda la temporada y que se asimilan de forma sencilla en el grupo, con el resultado que, al explicar un ejercicio, será más fácil entenderlo.

En mi caso, después de haber fracasado varias veces comentando y dando valoraciones en caliente, he llegado a elaborar una metodología que denomino Feedback (no invento nada), que llamo así porque es muy fácil de recordar, se suele utilizar ya en lenguaje juvenil y me permite tener una respuesta clara porque las jugadoras identifican el nombre con el contenido de forma natural. El feedback representa una herramienta de desarrollo extraordinario, que te permite ofrecer a tu equipo informaciones de calidad y al mismo tiempo recibirlas. 

PERSONAL Y PROFESIONAL

Antes de comenzar quiero dejar clara un aspecto importantisimo: el feedback verdaderamente eficaz se refiere al comportamiento, no a la identidad de la persona. Me explico:

“Has hecho una tontería” es muy diferente de “Eres tonto!”

“Pareces distraída” es muy diferente de “Eres vago!”

“Has jugado por debajo de tus capacidades” es muy diferente de “Eres malo!”

Un feedback sobre la identidad, la persona produce el resultado opuesto al que queremos llegar, porque esta jugadora o el equipo entero se sienten atacadas en lo personal, se cierran, se sienten ofendidas y pierden por completo el sentido del mensaje que en realidad querías transmitir: puedes mejorar en esto o aquello.

La información sobre el comportamiento en un determinado momento de un entreno o partido resulta, al contrario, muy estimulante porque objetiva, y motiva a mejorar.

No se trata de acusar, ni de juzgar, más bien ser una herramienta siempre positiva. Considérala como un regalo, porque una persona que me da un feedback se ha molestado en razonarlo y me hace notar algo que a lo mejor no conseguía ver.

Yo estructuro mi feedback post partido de la siguiente forma:

  1. ¿Qué ha ido bien?
  2. ¿Qué podemos/puedes mejorar la próxima vez?
  3. ¿Cómo podemos/puedes hacerlo mejor/de forma diferente?

Este ejemplo se refiere a la parte inicial del discurso/reunión (prefieren este último término porque es más participativo y no “frontal”, ya que un discurso parece más de uno hacia muchos y no queremos esto). Pero también lo utilizo en las reuniones individuales con las jugadoras o comentando una gestualidad técnica durante un video que vemos. Sobre las reuniones individuales, intenta encontrar momentos, aunque sean 10 minutos, para hablar de vez en cuando de forma individual con tus jugadoras; actuar como mentor ayuda a reforzar la relación, aumenta la confianza y esto se traduce con más disciplina táctica en los partidos.

EL FEEDBACK A TUS JUGADORAS

Ejemplo:

A)Reunión con el equipo al día siguiente un partido de liga:

  1. “Ayer los hemos hecho muy bien en defensa y contraataque de bola alta y me gustado mucho la actitud durante el primero y cuarto set”
  2. “Podemos mejorar el porcentaje de recepción para poder aprovechar más nuestras centrales”
  3. “Lo haremos entrenando esta semana las competencias en recepción y en específico la recepción de un saque que viene desde zona 5. Prestad atención desde el principio!”

B)Reunión con una jugadora, relacionado con una gestualidad técnica:

  1. “Bien el movimiento de los pies y la posición del cuerpo con respecto a la bola”
  2. “Puedes mejorar la trayectoria que sale demasiado tensa”
  3. “Separa los brazos del cuerpo para que la bola se levante y no vaya tensa, casi horizontal”

OBJETIVO, HONESTO, COHERENTE

1) Partimos con analizar las dos/tres cosas que se hicieron bien (evitando el clásico partido “tonto” donde nada sale bien). No nos sirve solo para ser positivo, sino para ser objetivos: incluso en el peor partido hemos hecho algo bueno. Ser honesto, objetivo y coherente hará de ti un líder al que vale la pena escuchar, de lo contrario todas harán oídos sordos. Pero debes creer de verdad en lo que dices si no quieres correr el riesgo de que las jugadoras subestimen tu intervención desde el comienzo.

2) La segunda parte del feedback se centra en las cosas que mejorar. ATENCIÓN: no centrarte en las cosas que se hicieron mal, o el error, sino en lo que se puede mejorar, porque el término “mejorar” indica que hay posibilidad de desarrollo, aprendizaje y crecimiento. Una terminología negativa no genera mejora más allá de un desahogo de un momento que puede comprometer una temporada entera.

3) La tercera parte del feedback se refiere a ofrecer una estrategia, aportar una solución. Un entrenador que solo dice a su jugadora que ha hecho mal, solo se está centrando en el error, sin aportar soluciones sobre las cuales trabajar, por lo tanto sin ideas. Resulta fundamental, antes de hablar, saber lo que se debe hacer y que debe hacer esa o aquella jugadora para mejorar en lo que es objeto de la conversación.

MIRAR AL FUTURO, NO AL PASADO

Centrarse mucho en los errores a menudo empeora la situación. Seamos honestos: durante el partido de poco sirve decir a una jugadora que corrija una gestualidad técnica porque, primero, ya se habrá dado cuenta del porqué ha fallado y, segundo, no se puede mejorar mucho durante el partido esta gestualidad (será objeto de una conversación y entrenos especificos después). Nuestro cerebro aprende a nutrirse de lo que hacemos mal, en lugar de lo que hacemos bien. Decir varias veces “Te has equivocado en esto o aquello” de que sirve? El error ya es pasado,  no se puede hacer mucho más. Si por un lado es útil parar un momento para ser conscientes de que no estamos haciendo bien, por el otro hay que focalizar inmediatamente en lo que habrá que hacer para mejorar la situación.

Nuestra cultura muchas veces impone centrarnos más en los errores. Pongamos por ejemplo la escuela: la maestra ya desde pequeños subrayaba con lápiz rojo los errores, lo que estaba mal, recuerdas? Pero me pregunto: ¿Por qué nunca nos han enseñado a subrayar también las cosas que estaban bien?

Si seguimos este razonamiento, que resultados tendremos si nos centramos, viendo un video de un partido de nuestro equipo, solamente en los errores que cometemos? No sería mejor enseñar rápidamente los errores y luego centrarnos en una jugada positiva para reforzar y memorizar esta jugada en lugar de la que estaba mal.

FEEDBACK DE LAS JUGADORAS AL ENTRENADOR

Siguiendo un poco la misma dinámica anterior, podemos decir que el feedback se puede aplicar también al revés, pues que las jugadoras aporten su personal y objetiva opinión y valoración sobre un partido, una jugada o un entrenamiento, por citar algún ejemplo. Creo que resulta una practica muy positiva sobre todo en aquellas jugadoras que exigen mucho de ellas mismas. 

Yo suelo pedir feedback continuamente durante los entrenos, por ejemplo. Si estamos realizando ejercicios para mejorar en ataque, pregunto a las jugadoras que me digan que creen que están haciendo bien, donde creen que pueden mejorar y como hacerlo. Suelo hacerlo cuando, durante un ejercicio, la jugadora de la que quiero el feedback está en espera. Lo mismo al final del entreno, cuando pido que me manden por whatsapp comentarios sobre su personal visión de su prestación.

Por supuesto lo mismo hacemos después de un partido, cuando las jugadoras me escriben cosas como “Hoy me notaba sin fuerzas” o “hoy no me ha gustado mi prestación” o “hoy me notaba nerviosa y poco centrada” y después aplico los tres pasos que comenté anteriormente (que ha ido bien, donde mejorar y como mejorar).

Puedes leer mi artículo sobre como entrenar la mente para ganar en voleibol   por si te puede ser útil.

Si has probado otras herramientas y/o técnicas y quieres comentarlas, escribe a info@ninoversace.com

 

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